Tras el primer post de esta serie Fondos de Inversión (I), en el que hablé sobre qué es un fondo y sus elementos, continúo con su clasificación.

La clasificación de los fondos de inversión se puede realizar de muy diversas formas: según sea el destino de sus inversiones; según sean nacionales o internacionales; según la modalidad de su gestión, según la forma de reparto de los beneficios, según su especialización, etc.; si bien, al objeto de una mejor comprensión o localización de los mismos he elegido para este post las siguientes clasificaciones:

  • Atendiendo la forma de distribución de los beneficios: este criterio es el más importante a tener en cuenta desde la perspectiva fiscal de estas inversiones. Se distingue entre:
    • Fondos de renta o reparto: se reparten los beneficios obtenidos a sus partícipes en forma de dividendos. Por tanto, el participe podrá obtener una renta periódica y, además, en el momento que lo desee, podrá liquidar su inversión.
    • Fondos de capitalización, acumulación o crecimiento: la sociedad gestora reinvierte constantemente los rendimientos obtenidos, aumentando o disminuyendo el valor liquidativo de cada participación. Por ello, el inversor no percibe nada hasta que no procede a su reembolso total o parcial, recuperando su inversión inicial con ganancias o pérdidas. Este es el sistema más utilizado en España.
  • Atendiendo a la naturaleza de los activos en los que se materializa la inversión del patrimonio de los fondos:
    • Fondos monetarios: se caracterizan por la ausencia de exposición a renta variable, riesgo de divisa y materias primas. Deben aceptar suscripciones y reembolsos de participaciones diariamente. Tienen por objetivo mantener el principal y obtener una rentabilidad acorde con los tipos del mercado monetario.

Un tipo de fondos monetarios que han estado últimamente muy en auge, principalmente por las entidades financieras como alternativa a los depósitos tradicionales y su baja rentabilidad, son los Fondepósitos. Son fondos que invierten al menos la mitad de su capital en depósitos bancarios y el resto en renta fija (pública o privada). Sus principales ventajas son la liquidez y la fiscalidad propia de los fondos (en oposición a la de los depósitos), pero por la contra son menos seguros y se pagan comisiones a la entidad gestora, además de que no tienen una rentabilidad conocida de antemano. A día de hoy, y tal y como están los tipos de interés, este tipo de fondos pueden incluso tener rentabilidades negativas debido a la escasa rentabilidad de los productos en los que invierte y las comisiones que se le repercuten. Este riesgo no se explica en muchas ocasiones a los clientes y se recomienda a perfiles de riesgo muy conservadores, hecho, desde mi punto de vista, muy grave y que pone en entredicho la calidad del asesoramiento (Consulte siempre a un asesor financiero certificado).

Noticias relacionadas:

 

    • Fondos de renta fija: Invierten en activos de renta fija (obligaciones y bonos, letras, pagarés…).se caracterizan por la ausencia total de exposición a renta variable. Pueden ser renta fija euro o renta fija internacional, según la exposición al riesgo divisa.
    • Fondos de renta variable: La mayoría del patrimonio de estos fondos se invierte en acciones. Se establecen subcategorías según el mercado en el que se invierta, los sectores de actividad… tienen una exposición mínima del 75% en renta variable. Pueden ser renta variable euro o renta variable internacional, según la exposición al riesgo divisa.
    • Fondos mixtos: en este grupo podrá encontrar fondos de renta fija mixta, con una exposición a renta variable inferior al 30%, o fondos de renta variable mixta, con una exposición a renta variable inferior al 75% y superior al 30%. En general, cuanto mayor sea el porcentaje invertido en renta variable, mayores serán el riesgo y la rentabilidad potenciales.
    • Fondos Garantizados. Fondos que garantizan el capital inicial invertido más una rentabilidad, fija o variable, a una fecha futura determinada.
    • Fondos de Fondos. Invierten más del 50% de su patrimonio en otros fondos de inversión.
    • Fondos de gestión pasiva: su política de inversión consiste en replicar o reproducir un índice bursátil o financiero. En esta categoría se incluyen los fondos con un objetivo concreto de rentabilidad no garantizado y los fondos cotizados
    • Fondos Inmobiliarios. Invierten en activos inmobiliarios y obtienen sus rendimientos del alquiler de los mismos y de la evolución de los precios.
    • Fondos de retorno absoluto: persiguen un objetivo de gestión, no garantizado, de rentabilidad y riesgo. Los fondos de inversión libre (también conocidos como “Hedge Funds”) suelen pertenecer a esta categoría.
    • Fondos globales: son fondos cuya política de inversión no encaja en ninguna de las vocaciones anteriores.